Es una técnica terapéutica consistente en aplicar campos magnéticos fijos o variables sobre una zona del cuerpo aquejada de una disfunción o traumatismo.
Aumenta la microcirculación local, el trofismo, estimula la osteogénesis y, como consecuencia de ello, mejora y acelera la reparación de las fracturas, aumenta el metabolismo del calcio y la cicatrización, induciendo a la relajación muscular. Disminución de edemas, aumento de la síntesis enzimática, y va a producir una estimulación del sistema circulatorio venoso y linfático.


Se ha probado su eficacia sobre todo en fracturas, acelerando la formación del cayo óseo; en problemas inflamatorios, tales como edemas intraarticulares y extraarticulares, patologías inflamatorias agudas o crónicas; y en patologías del cartílago, ya sea en época de crecimiento (condromalacias, por ejemplo) o en edad adulta (artrosis, osteoporosis, problemas de menisco, etc), sobre todo a nivel de muñecas, tobillos, rodillas y columna vertebral.
