Consiste en uno de los tratamientos más antiguos que existen. El masaje es parte integrante e importante en el tratamiento fisioterápico al preparar o completar una reeducación. Además de sus efectos fisiológicos, el masaje permite que se establezca un clima de confianza entre el paciente y el fisioterapeuta, y ayuda a realizar un tratamiento eficiente en un ambiente sin tensiones.

Los efectos fisiológicos del masaje van a depender de varios aspectos: la sensibilidad del sujeto que recibe el masaje, la región donde se aplica, la intensidad, frecuencia y ritmo de esta aplicación y, por supuesto del tiempo aplicado en la sesión.
Encontramos dos grandes tipos de efectos que se producen en la aplicación del masaje: los directos y los indirectos.
EFECTOS DIRECTOS
Los efectos directos son debidos a la acción mecánica del masaje, y se manifiestan en:

EFECTOS INDIRECTOS
Los efectos reflejos o indirectos son producidos a distancia por la masoterapia debido al desencadenamiento de acciones reflejas. Son los siguientes:






Masaje circulatorio
Está destinado a activar el flujo sanguíneo, favoreciendo la eliminación de toxinas.
Masaje deportivo:
Se lleva a cabo sobre los grupos musculares comprometidos en cada deporte o disciplina deportiva, para optimizar su tono, flexibilidad y rendimiento.
Masaje de drenaje linfático:
Apunta a estimular el flujo de la linfa, mediante técnicas precisas y delicadas.
Masaje estético:
Combina técnicas circulatorias, modeladoras y sedativas, a fin de tratar alteraciones o defectos estéticos de los cuerpos, generalmente localizados.
Masaje de relax o sedativo:
Tiende a armonizar el sistema nervioso, induciendo, tal como su nombre lo indica, determinado grado de relajación muscular y ayudando al individuo a recuperar o mantener el equilibrio psicofísico.
Masaje descontracturante:
Son las manipulaciones realizadas sobre uno o varios grupos musculares contracturados.
Masaje Cyriax:
Específica forma de masaje del tejido conectivo aplicado sobre estructuras blandas, preferente tendones. Consiste en la realizar una fricción enérgica sobre la zona concreta de la lesión de forma transversal a la orientación de las fibras que comprenden el tejido lesionado, alcanzando capas profundas, mas allá de la piel y el tejido celular subcutáneo, localizándonos en el punto exacto de la lesión.